1.- Contribuir al conocimiento de las diferentes religiones, así como de las distintas perspectivas sobre el hecho religioso.
2.- Facilitar el diálogo y la colaboración entre sectores sociales diversos, religiosos y no-religiosos, en favor de la paz, la justicia social, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.
3.- Promover con relación a la Iglesia católica el diálogo y la colaboración, (conciliaridad) necesarios para responder con eficacia a los grandes retos que afectan a la Humanidad, especialmente a los más pobres.